Reciclaje Emocional


Cuando hablamos de Inteligencia Emocional debemos recordar que según formuló H. Gardner en su Teoría de las Inteligencias Múltiples, la I.E. está formada por dos componentes: la inteligencia interpersonal (competencia para la interacción con otras personas) y la inteligencia intrapersonal (competencia para la interacción con uno mismo).


En cuanto a la inteligencia interpersonal se refiere, debemos ser conscientes que cuando los Pensamientos predominantes son tóxicos, nuestras Emociones y Actos también devienen en actos y Emociones tóxicas. El triángulo Acto-Emoción-Pensamiento de hecho, nos condiciona causalmente: Un acto negativo, difícilmente nos generará una Emoción o Pensamiento positivos. El Pensamiento Negativo, dificilmente generará un Acto o una Emoción positiva. Si nuestras emociones son negativas, deberemos plantearnos qué es lo que estamos haciendo o pensando "mal". La buena notícia es que podemos cambiarlo. Podemos invertirlo. Podemos almenos INTENTAR ver las cosas desde la perspectiva POSITIVA y OPTIMISTA.

Así que transformando Tristeza por Alegría, Ira por Amor, Miedo por Coraje, Envidia por admiración y reconocimiento y pesimismo por OPTIMISMO cambiaremos el enfoque y el punto de partida, y también cambiaremos la posibilidad de un futuro más acorde a nuestros deseos.

Algunos de ustedes pensarán "esto es muy difícil de hacer". Bien, nadie dijo que fuera fácil, pero les animo a intentarlo. Estoy convencido de que pueden lograrlo: crean en ustedes mismos y en sus posibilidades de cambio. Es importante aprender a transformar y reciclar una emoción negativa o tóxica en una emoción positiva o "nutritiva". Resulta fundamental aprender a reciclar convenientemente estos "tóxicos emocionales" para proseguir en la senda que nos lleva hacia nuestro crecimiento y desarrollo personal armónico y saludable, hacia nuestro futuro Personal "ecológico y sostenible", hacia la Felicidad y la realización plena y consciente de nuestras Vidas. Es fundamental vivir con optimismo, tomando decisiones inteligentes, con una atenta mirada hacia nuestro posicionamiento ante las vicisitudes que nos plantea la Vida, atentos siempre a nuestra reacción interior y a cómo interactuamos con los demás y con el entorno.



Juanto Fernández